2885-120412coran

En esta endemoniada espiral de destrucción orquestada solo por la mano humana, se hace más necesaria que nunca la fuerza de la razón, de la paz como bandera, de la luz como camino de salvación espiritual, provenga de la religión que provenga, porque todas ellas, todas sin exclusión, buscan en este triángulo de luz, paz y verdad la equidistancia necesaria frente a la barbarie. La masacre de París está firmada por unas siglas perfectamente identificables desde lo “desconocido”, pero no por ninguna creencia, que nadie se apodere de algo puro y limpio como es la fe de los individuos para justificar la desolación en forma de masacre indiscriminada. El único infiel aquí es el que enarbola la bandera de la religión para llenar de sangre y destrucción su causa, una causa ni que decir tiene que absurda e injustificable bajo cualquier punto de vista.