Ruiz-Mateos, el supermán de los agujeros financieros

Ruiz Mateos

José María Ruiz-Mateos, el empresario que llegó a poseer un conglomerado de 400 empresas y 50.000 empleados y que supo resurgir cual Ave Fénix en varias ocasiones, falleció el pasado día 7 de septiembre en el hospital de El Puerto de Santa María prácticamente solo, arruinado supuestamente, perseguido por la justicia y acuciado por las deudas y los incontables acreedores.

Tenía 84 años y siempre se consideró un self made man, ya desde los tiempos del franquismo en que comenzó a despuntar empresarialmente en un país atrasado, casposo y oscuro. Opusino confeso y convencido y de rancio catolicismo practicante ultramontano, Ruiz-Mateos siempre alardeó de familia numerosa. Tiene 13 hijos reconocidos y alguna que otra descendiente reclamando su paternidad por los juzgados mientras dos de ellos cumplen condenas en prisión en la actualidad. En el momento de fallecer también se encontraba separado de su esposa, la expeditiva ex presidenta del Rayo Vallecano Teresa Rivero. La extensa familia se completaba con 58 nietos. En sus últimos días de vida, solo su hija Begoña mantenía buenas relaciones con el mediático empresario, aunque el cadáver fue velado por la familia al completo –a excepción de los dos hijos en prisión para evitar ser vistos con escolta policial– en el asilo de las Hermanitas de los Pobres de la localidad gaditana.

Nada se le resistía a su afán emprendedor: hoteles, constructoras, bancos, grandes almacenes y empresas de alimentación sobre todo conformaron el holding más mediático que ha dado la historia reciente de este país, el de la abeja, que en apariencia se convirtió inicialmente en un emblema de la prosperidad que comenzaba a disfrutar la España del tardofranquismo y la Transición.

Todo se desmoronó como un castillo de naipes exactamente dos años después del día más fatídico que ha conocido la historia reciente de este país. Ese 23 de febrero de 1983, el Gobierno del socialista Felipe González decidió intervenir Rumasa. El resultado de esa investigación aún hoy no está totalmente claro pero la auditoría encargada por el Ministerio de Economía elevó a 245.000 millones de pesetas el agujero que había dejado la gestión del grupo. Sanearlo le supuso al Estado, además de un constante quebradero de cabeza una vez que su máximo mandatario se enfundó el disfraz de payaso mediático, la nada despreciable cifra de 1,5 billones de las antiguas pesetas, unos 9.000 millones de los actuales euros.

José María Ruiz-Mateos nació en Rota el 11 de abril de 1931. Los últimos años de su vida estuvieron protagonizados por el severo deterioro de su estado de salud. Padecía Parkinson desde hace años y el pasado 18 de junio se vio obligado a ingresar en el hospital Gregorio Marañón de Madrid después de pasar una noche en la prisión de Soto del Real por una orden judicial. Apenas una semana después, un juez decidió ponerlo en libertad ante el evidente deterioro de su estado de salud acreditado por un informe médico.

Ruiz-Mateos muere perseguido por innumerables acreedores, deudas y causas judiciales. Eso sí, su fortuna familiar parece permanecer a buen recaudo y sus vástagos, también perseguidos por la ley, han comenzado de nuevo a montar los tentáculos de lo que parece ser una Rumasa tres, con bodegas, emisoras de radio y restaurantes entre sus nuevas iniciativas.

Por Manuel Domínguez Moreno

8 de septiembre de 2015

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