Portugal prolonga la agonía de los recortes en la UE

EFE/Paco Campos

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Se las prometía muy feliz la Europa de Angela Merkel y la austeridad cuando en Portugal, socio aventajado que ha aplicado como un alumno ejemplar la inapelable política de recortes recetada por la UE, volvió a ganar las elecciones legislativas quien mejor ha seguido estas recetas: el conservador Pedro Passos Coelho. Pero la victoria de la coalición de centro-derecha no fue arrolladora como en los anteriores comicios y se quedó a nueve diputados de la mayoría absoluta. Los 107 escaños logrados por el PSD/CDS-PP en la cita del pasado 4 de octubre superaba holgadamente los 86 de los socialistas (PS), los 19 del Bloco de Esquerda (apoyados por Podemos desde España) y los 17 de los comunistas y verdes del PC. También es cierto que perdieron 800.000 votos respecto a la cita electoral de 2011 y han dejado por el camino 25 diputados menos.

La intención de Passos Coelho de formar un gobierno estable encontró desde el primer momento un enemigo claro en el líder del PS, António Costa, quien durante las dos últimas semanas ha estado negociando con comunistas y los dirigentes del Bloco para anunciar finalmente un acuerdo de estas formaciones de izquierdas para darle a Portugal la estabilidad que, según Costa, no ha encontrado con la política de recortes de Passos Coelho.

Pese a todo, el presidente del país luso, el también conservador Aníbal Cavaco Silva, ha decidido optar por la solución más inestable para el país, ya que ha encargado formar gobierno a la lista más votada aunque esté en clara minoría parlamentaria y pese a que los partidos de izquierdas habían anunciado un acuerdo para gobernar en coalición contra la política de recortes impuesta por la Unión Europea.

Cavaco Silva está a punto de terminar su segundo y último mandato (Portugal elige nuevo presidente en enero) y ha optado por la que quizás es la más inestable de dos de las tres posibles soluciones. La tercera opción sería repetir las elecciones. Ya de momento, los comunistas portugueses han adelantado que plantearán una moción de censura. Pese a ello, el mensaje del presidente portugués es claro. “El gobierno formado por la coalición conservadora quizá no asegura totalmente la estabilidad política del país, pero serían mucho más graves las consecuencias económicas y sociales de una alternativa claramente inconsistente sugerida por otras fuerzas políticas”, dijo para argumentar su decisión final.

Así, la UE mantiene de momento entre bambalinas a su alumno ejemplar y las políticas de recortes aplicadas con rigor extremo en los últimos años en toda la Unión Europea se mantendrán en el país vecino de momento, pese a venir recibiendo continuos varapalos de la ciudadanía. Ahora toca esperar qué decidirán los españoles dentro de apenas dos meses.

Prácticamente todas las encuestas que se suceden en diferentes medios de comunicación de diferentes tendencias dan victorioso de nuevo al Partido Popular, aunque ya muy lejos de la mayoría absoluta lograda el 20 de noviembre de 2011. Le sigue el PSOE de Pedro Sánchez, que pese a seguir descendiendo en número de votantes frena la caída en picado del anterior candidato, Alfredo Pérez Rubalcaba. Y a continuación entran en liza, según estos sondeos, los dos nuevos protagonistas que supuestamente decidirán la formación del nuevo gobierno que salga de las urnas el próximo 20 de diciembre: Ciudadanos y Podemos. Los primeros llegan a las elecciones generales con todo el viento a favor tras la sorpresa monumental de las pasadas elecciones catalanas de septiembre. Los segundos llegan en clara tendencia descendente, corroborado también por los discretos resultados obtenidos en Cataluña.

A tenor de los pactos resultantes tras los comicios de las elecciones autonómicas y municipales del pasado 24 de mayo, Ciudadanos se siente igual de cómodo dando su apoyo al PSOE (caso evidente en Andalucía) como al PP (ejemplificado sobre todo en el ejecutivo de Cristina Cifuentes en la Comunidad de Madrid).

Podemos, en cambio, ya no habla tan contundentemente de la “casta” como ese enemigo a batir, aunque sí insiste en echar del poder a toda costa al PP de Mariano Rajoy, que ha traído recortes y corrupción (casos Gürtel y Púnica). Incluso han hecho pública su sintonía con el ‘nuevo’ PSOE de Pedro Sánchez, que sorprendentemente ha buscado un claro giro al centro con el fichaje estrella de la tránsfuga de UPyD Irene Lozano.

Así las cosas, los paralelismos entre lo acontecido en Portugal y lo que pueda pasar en España en apenas dos meses cobra una especial significación, puesto que las elecciones generales de este país servirá a la UE definitivamente para saber si la política de recortes tiene los días contados o no.

Y a diferencia de Portugal, donde su presidente ha leído severamente la cartilla a los socialistas por no apoyar las políticas de recortes de Passos Coelho y aliarse con comunistas y otras fuerzas de izquierdas, en España el jefe del Estado no podrá intervenir en este sentido como así lo prohíbe expresamente la Constitución Española.

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