Los ‘listos’ de las listas de Podemos

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Podemos se vanagloria, desde su germinación a raíz del movimiento ciudadano 15-M, de ser una formación política creada de abajo arriba, construida desde los cimientos en dirección al tejado, y siempre con un respaldo a sus iniciativas por mayoría democrática de todos sus integrantes. Así empezó, pero es evidente que así no ha llegado a la próxima cita electoral, clave para los más de 46 millones de ciudadanos que forman parte de España.

El próximo 20 de diciembre Podemos presentará unas listas que distan mucho de ser democráticas internamente, puesto que el tan criticado ‘dedazo’ ha tenido un papel fundamental en esta confección, con el único objetivo de hacer más mediática y atractiva la lista para los potenciales votantes de la formación morada, que han sufrido un notable retroceso en sus aspiraciones de acceder a la Moncloa según atestiguan todas las encuestas.

A cuentagotas van haciéndose públicos los principales fichajes como si de un equipo de fútbol en plena pretemporada se tratara. Esta tradicional puesta en marcha electoral de los partidos tradicionales, que han hecho del bipartidismo una forma de vida en este país desde la recuperación de la democracia, también ha sido adoptada por Podemos para sorpresa de todos.

Para empezar, el acercamiento frustrado de todas las fuerzas de izquierdas en una sola quedó en agua de borrajas porque el propio líder de Podemos, Pablo Iglesias, reconocía que sólo le interesaban las principales caras de otras formaciones, como por ejemplo Alberto Garzón y otros, no las siglas históricas que traían en la mochila, como IU o PCE.

Esta obsesión por acaparar rostros mediáticos que sorprendan al electorado potencial ha tenido su punto álgido estos últimos días con la incorporación de dos personalidades públicas muy populares que sorprenden por su currículo y por haber estado vinculados hasta fechas muy recientes al PSOE. Se trata del ex Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) José Julio Rodríguez y del catedrático de Derecho Constitucional Javier Pérez Royo.

El primero protagonizó la imagen modernizadora que Carme Chacón insufló a las Fuerzas Armadas como titular de Defensa durante la presidencia de Rodríguez Zapatero. El segundo ha sido hasta ahora el gurú constitucionalista del PSOE, que también tuvo unos orígenes ideológicos vinculados al PCE.

La tercera sorpresa, que no ha llegado a cuajar finalmente, ha sido la del fichaje frustrado del juez instructor del caso Nóos, José Castro, que no aceptó “por congruencia” el ofrecimiento personal de Pablo Iglesias porque el magistrado en edad de jubilación ha podido prorrogar otros dos años su retiro definitivo para continuar como titular del Juzgado número 3 de Palma de Mallorca.

Además de estos fichajes mediáticos, las listas de Podemos se han visto alteradas por decisiones no consultadas con las bases, como por ejemplo el reparto de candidatos provinciales en Andalucía, lo que ha causado hondo malestar en un considerable número de militantes. Todos los números uno de las candidaturas de las ocho provincias andaluzas son afines a la dirección del partido puesto que concurrieron en las primarias del partido en la lista que presentó el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias.

De este modo, el actual secretario de Organización del partido, Sergio Pascual, lidera la candidatura por Sevilla, seguido por Auxiliadora Honorato, exfuncionaria del Cuerpo Superior de Gestión Administrativa de la Junta de Andalucía y responsable de la Secretaría de Acción Institucional en el Consejo de Coordinación, y con el catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Sevilla Javier Pérez-Royo como número tres.

También la cúpula de Podemos ha intervenido directamente en el reparto de candidaturas sin tener en cuenta a su militancia en el caso del candidato número uno por Almería, David Bravo, abogado sevillano especializado en derecho informático y propiedad intelectual, quien en el vídeo colgado en Twitter muestra su voluntad de trasladar a la Cámara Baja “cuestiones que llevan años ignorada en la política”, relacionadas, por ejemplo, con el ‘software libre’, al tiempo que defiende la idea de que “solo se defiende la cultura compartiendo”. Se da la circunstancia de que Bravo fue el sexto más votado en las primarias ganadas por Iglesias en Podemos. Realmente, en el caso de Almería, los aspirantes que más votos sacaron fueron Gaspar Cañizares y María Jiménez, que ahora se ven relegados por este cabeza de cartel en la provincia andaluza. La política del ‘dedazo’ ha cuajado definitivamente en Podemos.

Otro caso singular es el de Carlos Sánchez-Reyes, presidente en las Cortes de Castilla y León entre los años 1987 y 1991 (mientras José María Aznar presidía la comunidad), además de miembro del CDS y también muchos años presidente de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). Sánchez-Reyes obtuvo un más que discreto resultado en las singulares elecciones primarias de Podemos para el Congreso celebradas en julio. Ocupó el puesto 531 tras recoger solo 351 votos, apenas el 0,59% de los sufragios. Pues pese a todo, el pasado miércoles fue aupado por un dedazo de la cúpula del partido morado al cabeza de lista por la provincia de Palencia para el Congreso.

 

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