DISCURSO INAGURAL DEL CENTRO DE ESTUDIOS POLITICOS Y GOBERNANZA

Con mi amigo Pepe Bono en un acto en el GRUPO de Comunicación Corripio_n

Hace poco más de una semana, en un artículo político que mi Entrañable y respetado amigo Pepín Corripio tuvo a bien publicarme en el diario Hoy, aseguraba que la República Dominicana, en las últimas dos décadas en especial, ha sido un país de clichés y estereotipos, donde el tópico alcanza la categoría de seña de identidad nacional y los lugares comunes engrosan el acervo de un pueblo encantado de haberse conocido, víctima de un cruel ombliguismo que no logra superar el complejo de inferioridad que nos atenaza en la mediocridad y la impotencia, una circunstancia que nos lleva a conceder más valor a la opinión que nos viene de fuera que a nuestras propias convicciones. Y hacía esta afirmación ciertamente con pesar….., consciente de que la mayoría de los ciudadanos, el pueblo en general, va por delante de la gran mayoria de las instituciones que nos representan .

En estos tiempos de crisis, cuando la tribulación y las dificultades nos obligan las más de las veces a hacer de la necesidad virtud, la realidad es tan esquiva que nos atrapa en un presente plagado de incertidumbres en el que zozobramos ante la duda de si tendremos o no un futuro o, al menos, una esperanza que dejar a nuestros hijos.

Como me siento tan dominicano como si hubiese sido bautizado en la basílica de Higüey ante la imagen de Nuestra Señora de la Altagracia, madre protectora y espiritual de nuestro pueblo, no solo llevo con orgullo mi patria de adopción en un lugar privilegiado de mi corazón, donde se guardan los afectos y las pasiones, sino que también me contagio de ese espíritu caribeño que nos lleva a exagerar el tópico. Por eso, cuando confirmé que mi admirado y querido amigo José Bono aceptaba la invitación para la presentación oficial del Centro de Estudios de Políticas Públicas de República Dominicana, un honor que consagra esta iniciativa de un grupo de mujeres y hombres dominicanas y dominicanos comprometidas y comprometidos con el pueblo en general, como la gran factoría del pensamiento para la innovación ideológica y el foro independiente donde se debatirán propuestas, planteamientos y proyectos para la estrategia política, por un lado, y para la difusión de una opinión pública veraz y plural, sin sectarismos ni servidumbre, lo primero que hicmos , como han hecho y hacen o, en su caso, aspiran a realizar, los líderes políticos, es peregrinar al Palacio Nacional para contarle al presidente todas estas buenas ideas y propósitos que hoy ponemos sobre la mesa con transparencia y libertad…., la libetad de la conciencia social colectiva.

Insisto, pese a sentir como un dominicano, me resistí a la tentación de llevar mi ideario de programa de Gobierno en el bolsillo para entregárselo.

Sin embargo, sí que le explicamos nuestro proyecto de regeneración de la vida pública y de la política como herramienta al servicios de la soberanía y la voluntad popular.

Si alguien me preguntase en este momento qué colectivo ciudadanos es el más desacreditado, diría sin dudarlo que la clase política. Si me insistieran al respecto, añadiría inmediatamente que los periodistas. Ambos, dando la espalda a sus respectivas responsabilidades, han hecho dejación de sus funciones .

Sin embargo aquí nos nos tienen, a un político de la oposición, a un politico modelo de Gobernaza en España, y a un periodista, conversando amablemente con Danilo Medina, convencidos de que es posible la regeneración, la recuperación de la confianza y la credibilidad; que los políticos vuelvan a representar sin sentir asco o vergüenza la voluntad de los ciudadanos y que, asumiendo la condición de cuarto poder, los periodistas puedan exigir a los políticos el cumplimiento de su compromiso electoral con honestidad y honradez, utilizando el periodismo como garante de los principios éticos y valores políticos que sostienen la democracia, siempre vigilantes a las desviaciones del poder, al abuso de la autoridad, a las tentaciones de la corrupción y al ejercicio del gobierno de espaldas al pueblo.

 

Nos hemos acostumbrados hasta tal punto a mirar hacia otro lado, a guardar silencio, a hacer oídos sordos a las denuncias, que cuando alguien levanta la voz para proclamar las verdades en las que siempre hemos creído lo tachamos de loco o visionario, fuera de la realidad, utópico, vendedor de humo y de ilusiones en un mundo que no tiene nada de mágico.

Cuando me asaltan estos pensamientos y creo que ya nada tiene arreglo, me gusta considerar el ejemplo de políticos como :

José Bono, un hombre extraordinario a quien no le importaba qué responsabilidad pública le iban a encomendar pues en todas ellas, ya fuera como presidente de su comunidad –Castilla-La Mancha– como ministro de Defensa o como presidente del Congreso de los Diputados, su talante ha brillado con luz propia. A su lado, se ponía en evidencia la mediocridad y lo zafio y lo vulgar no tenía cabida. Por eso, de todos esos cargos tan importantes, en los que ha dejado un legado difícil de superar, personalmente me quede con su faceta de presidente de su comunidad, porque desde ese empeño por mejorar su entorno más inmediato, es donde se ha sentido más cerca de los ciudadanos, de su gente, su pueblo, todos aquellos que le concedieron su confianza y el voto y que han asistido, entre maravillados e incrédulos, ala transformación de una región que ha pasado del subdesarrollo a la sociedad de la tecnología y el conocimiento.

Este mismo espíritu es el que queremos impulsar desde el Centro de Estudios de Políticas Públicas de República Dominicana con el objetivo fundamental de crear un espacio para el diálogo y el debate con el fin de reflexionar sobre la política y la vida pública, la democracia y las instituciones del Estado, los poderes y sus límites, analizar y profundizar en las corrientes de pensamiento y las ideas que fluyen en la sociedad actual, adelantarnos a las corrientes ideológicas y difundir el espíritu crítico en una opinión pública capaz de decidir sobre su futuro. Se trata de establecer diagnósticos sobre los problemas del mundo globalizado, las necesidades de la sociedad, los programas de actuación que demandan los ciudadanos, la resolución de conflictos o la posibilidad de alcanzar acuerdos sobre políticas globales en las denominadas cuestiones de Estado que requieren un pacto entre todos los agentes políticos, económicos, sociales y culturales.

Estoy convencido, lo he podido comprobar con mis propios ojos en la gestión pública de José Bono –los resultados están al alcance de cualquiera que quiera comprobarlos– de que hoy más que nunca hay que comenzar creando los condiciones imprescindibles para que la ciudadanía pueda confiar de nuevo en los hombres y mujeres que desde la política tienen el deber irrenunciable de transformar la sociedad y procurar el bienestar. Para alcanzar esa unidad de acción es preciso la voluntad política de resolver los problemas, incluso por encima de los intereses electorales, partidistas o personales.

Aquí no cabe el egoísmo.

. La sanidad, la educación, la vivienda, el trabajo digno, la cultura, la justicia, la educación, la igualda, el bienestar del pueblo y tantos otros derechos fundamentales NO PUEDEN SER JAMAS objeto de negocio ni depender del balance de una cuenta de resultados…. Ya que sino lo evitamos a este paso acabaremos por “mercantilizar” las potencias del alma y las cualidades de la condición humana.

Aquí radica precisamente el espíritu del Centro de Estudios de Políticas Públicas de República Dominicana, en su contribución al desarrollo de las naciones y los pueblos y en su capacidad para, mediante el análisis y la reflexión, abordar los nuevos retos que suponen un auténtico desafío en el mundo del siglo XXI.

Mi experiencia y mi formación me dicen que hemos avanzado muy poco en la búsqueda de respuestas a los grandes temas de la humanidad.

Desde la filosofía clásica, los interrogantes que han asediado al hombre siguen siendo los mismos, y también son iguales las respuestas o la ausencia de ellas. Por eso, me gusta señalar que, en cierta medida, no es que los griegos sean nuestros antepasados, es que los griegos seguimos siendo nosotros mismos. Todos esos temas de debate, como la filosofía, el derecho, la política, la economía, la igualdad o la sostenibilidad deben revisarse continuamente.

Pero quizás sea la corrupción la peor lacra de nuestra sociedad. Las medidas para acabar con esta lacra requieren la atención urgente de la sociedad en su conjunto. En el artículo que les citaba al comienzo de mi intervención sostengo que en este aspecto nadie se puede llamar a engaño. Creer que es posible la impunidad total, el abuso sin límites, la conciencia pisoteada y la dignidad ultrajada sin que ello conlleve gravísimas consecuencias, sin que a la postre pase nada, en la falsa creencia que de nuestros actos no se derivan consecuencias éticas y morales, que las causas de un mal gobierno no hunden sus raíces en la desesperación, supone el peor autoengaño, no solo por la falsedad y la mentira sino porque tendemos a la deformidad ante el espejo de la realidad, justificando lo injustificable y admitiendo como cierto lo que no es sino un espejismo fruto de nuestro delirio.

Es en este ámbito, donde se cruzan la realidad y el deseo, en el que debemos demostrar nuestra valía y nuestros principios, conscientes de que de nuestras acciones u omisiones no solo depende el futuro que queremos construir sino también el presente que a duras penas soportamos.

La libertad y el bienestar de los ciudadanos, preservara los derechos fundamentales y servicios públicos.

En efecto, aquí nadie se merece el pasado , si es que es posible un mañana en este presente y en el proximo futuro .

Y, sin embargo, desde ese pasado en el que un día soñamos con cambiar , con el que un día dijimos basta y nos atrevimos a hacer la “revolución” con pañabras y acciones cargadas de futuro, a pensar por nuestra cuenta, a creer en nosotros mismos y en la fuerza colectiva del pueblo, de donde emana la soberanía y el poder, esa carta de naturaleza –el contrato social– que legitima cualquier autoridad que represente la voluntad de trabajar por el bien común, un interés general que hoy no podemos dejar diluir en el intrincado laberinto del recuerdo.

Sea como fuere es preciso recomenzar siempre, reconocerse en el espejo de la realidad.

No podemos vivir del pasado, pero tampoco enterrarlo en el olvido . Hace falta que reanudemos la hora de ayer detenida en su nostalgia.

Asumir con todas sus consecuencias que transformándonos crecemos y hacemos posible el cambio.

No es posible separar la vida de la historia. Es necesario levantar la voz ante los negros vaticinios de los falsos profetas del hastío y la desmemoria…, ¡ que hablen nuestros silencios ¡.

Estos principios son los mismos que han hecho de José Bono un líder político admirado y querido por el pueblo. Se podrá estar de acuerdo o no con su ideología, pero nadie puede negar su vocación pública y su compromiso político así como su coherencia, un rasgo que le hace creíble ante cualquier ciudadano, incluso ante sus adversarios políticos y, en consecuencia, también le convierten en ocasiones en alguien incómodo para sus correligionarios. Decir lo que uno piensa es a veces peligroso, pero en Bono se da la circunstancia además de , de la Conciencia Socila Colectiva.., que, como hacemos en Cambio16 y en el resto de los medios de comunicación que edito, llamamos a las cosas por su nombre, lo que hoy en día no deja de entrañar dificultad y gran dosis de valentía.

Por eso, desde el Centro de Estudios de Políticas Públicas de República Dominicana aspiramos a ser el : “think tank de la Conciencia Social Colectiva” referencia para la acción integral no solo de nuestras nación, sino también de todo su ámbito de influencia, que en una sociedad informatizada y en un mundo interconectado por las redes sociales supone una influencia universal. Estas son nuestras credenciales: como expertos queremos influir en las prácticas y políticas públicas aportando nuestra reflexión y nuestras ideas así como nuestras respuestas a las preguntas que hoy se hace la sociedad, contribuyendo a implementar procesos políticos transversales mediante proyectos y propuestas que avalen los principios democráticos, la igualdad, la seguridad y el desarrollo sostenible, centrándonos en las cuestiones que afectan a la ciudadanía, la participación y la inclusión social, la economía, la solidaridad, el bienestar y la cooperación internacional.

Y, una vez más, la última si me lo permiten en este acto de inuauguración del Centro de Estudios de Políticas Públicas de República Dominicana, cuyo Observatorio nacional e internacional de políticas públicas y gobernanza me honro en dirigir, recurro a la sólida base del pensamiento de José Bono:

…. para quien la renovación debe ser profunda, pero no histérica y, por eso mismo, llegar a entendernos no es sólo inteligente, sino necesario.

 

Dejadame que estas reflexiones sean un homenaje a mi pasado, mi padre que falleciera un 13 de mayo del 2009, a mi presente que sigue siendo el y mi madre que jamas morira mientras yo viva, y a mi futuro mi hijo Juan Carlos, de 17 año dominicano de quien tan orgulloso me siento por su conciencia.., hoy aquí presente asumiendo su responsabilidad en el tiempo.

 

Manuel Domínguez Moreno

Santo Domingo 13 de mayo, 2013

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