Comienza el espectáculo


El pistoletazo de salida de la más esperpéntica carrera hacia la Moncloa lo dio el propio convocante, el presidente Mariano Rajoy, quien ni corto ni perezoso anunció la fecha del día D en una entrevista televisiva. De casta le viene al galgo, con lo que a él le gusta el cara a cara… ¡vía plasma, por supuesto! ¿Para qué hacerlo en el parlamento de todos los españoles o en otro lugar más oficial? Total, el espectáculo había comenzado ya mucho antes.

Años, quizás, cuando una tropa –interminable aún a día de hoy mismo– de políticos, advenedizos, arribistas, periodistas sumisos y medios aún más, amén de empresarios que no lo son tanto y otros seres de semejante jaez, hicieron de este país el escenario ideal de la tormenta perfecta: políticos mediocres o incluso corruptos, empresarios corrompidos hasta la médula en los años de vino y rosas y faltos de cualquier ética, administraciones partidistas y demagogas hasta la náusea, sociedad fracturada tras el expolio generalizado ante la llegada de las vacas flacas… y así hasta ese día en que el presidente pronunció la ansiada fecha: 20 de diciembre, ¡20-D! ¡El colmo de la desfachatez!

rajoy-entrevistaA3-aznarCon medio país pensando en el turrón, otro cuarto haciendo las maletas y el resto deseando que se lo trague la tierra, a Rajoy no se le ocurre otra cosa que convocar unas elecciones generales tan trascendentales como las que están a la vuelta de la esquina apenas unas horas antes de las entrañables escenas espumosas del Gordo de Navidad. ¡Puro espectáculo!

Tanto es así que los políticos han tomado buena nota de lo que este país necesita verdaderamente: ¡mucho baile! ¿Qué creían? ¿Que propondrían medidas concretas para erradicar la lacra del paro y la depauperación y fragmentación progresiva de la sociedad española? ¡Quia!

Y en esas están nuestros políticos, en bailarnos en nuestras propias narices con todo lo que ha llovido, llueve y seguirá lloviendo a tenor de las perspectivas que nos indican que la luz está al final del túnel, aunque aún no sepamos a cuántos años luz se encuentra la salida del mismo.

Primero se remangó el entrañable Iceta, un socialista catalán que arrastró en su ímpetu al mismísimo Pedro Sánchez, ese nuevo líder cocinado en Ferraz a marchas forzadas para que construya lo que se supone que será un nuevo socialismo. Aunque, para sorpresa de propios y extraños, argumenta a las puertas del día D sin arrobo que Podemos ha moderado su discurso y puede ser un socio fiel mientras en Andalucía lanza guiños cómplices a los conservadores de Ciudadanos como socios modélicos para poder aplicar sus recetas socialdemócratas. ¡Que lo compre quien lo entienda!

30

Y mientras tanto, la persona que encarna entre bambalinas el futuro de un Partido Popular al que no le cuaja su mantra de que “ya vemos la luz” por mucho que lo repita hasta la extenuación se marca un Iceta televisivo en toda regla en pleno prime time. Soraya Sáenz de Santamaría ha comprendido que la palabra exacta, la respuesta precisa, el silencio constante (emulando libremente la mítica canción de Silvio Rodríguez) pueden llevarla a dirigir la derecha de este país más pronto que tarde una vez pase la era Rajoy y todo lo que ella ha conllevado, Bárcenas y Rato incluidos.

Y en estas estamos cuando las fuerzas que aglutinan un pensamiento de izquierdas más acorde con los tiempos que corren se hallaban más cerca que nunca de abrazarse y unir sus fuerzas. El-lider-de-Podemos-Pablo-Iglesias-en-un-debate-con-el-portavoz-de-Economia-de-IU-en-el-Congreso-Alberto-Garzon--681x454

Todo esfuerzo ha sido finalmente en vano, la unidad soñada por la ciudadanía progresista de este país ha visto saltar por los aires en un plis plas el sueño de alcanzar el poder en una de las etapas más oscuras y frustrantes de toda la contemporaneidad. Y todo por culpa de egos acomplejados, personalismos trasnochados, tics de otras épocas y una incomprensible defensa de siglas por encima de ideas con mayúsculas.

¡Que siga el espectáculo!

Añadir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *