Abengoa, el gigante con pies de barro alabado por Obama

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La multinacional de origen sevillano que el propio Barack Obama alabó y puso como ejemplo a nivel planetario, maneja cifras mareantes que apenas sirven hoy para arrojar algo de luz y muchas sombras sobre un conglomerado empresarial mastodóntico que encamina sus pasos a marchas aceleradas hacia la mayor quiebra de la historia empresarial española. ¿Estamos ante otro gigante con los pies de barro? Probablemente, sí. Para empezar, ya ha sido arrojada del paraíso del IBEX 35.

Después de unas horas suspendida su cotización en bolsa, las acciones de Abengoa cerraron el miércoles 25, el día que se conoció la solicitud del preconcurso de acreedores, a un precio de 0,91 euros, con un descenso del 0,76%. En lo que va de año, sus títulos han caído un 50%.

El grupo empresarial dedicado a las energías renovables, con aproximadamente 27.000 empleados repartidos por todo el mundo, tiene una deuda financiera bruta que suma 8.903 millones de euros, a los que se añaden los más de 5.000 millones de euros de pasivo por cuentas pendientes con proveedores desde el pasado mayo.

De entrar en concurso de acreedores, sería el mayor de la historia de este país, por encima de Martinsa Fadesa, con un agujero patrimonial de 4.603 millones de euros, y seguido de Zent y su grupo de empresas del sevillano Luis Portillo, con una deuda de 4.300 millones de euros con créditos contingentes inlcuidos.

Esta situación de solicitud de preconcurso se produce después de que el grupo vasco Gestamp decidiese finalmente paralizar la compra del 28% de la compañía andaluza por 350 millones por la negativa de las entidades financieras a inyectar más de 1.000 millones a la empresa sevillana. Gonvarri Corporación Financiera, filial de Gestamp, firmó con la multinacional sevillana el acuerdo para adquirir el 28% de su capital, con una inyección de 350 millones, pero finalmente se ha echado atrás después de que la banca no diese luz verde a la inyección de liquidez. A partir de ahora se abren otras posibilidades, ninguna demasiado clara, como que entrase en el accionariado un socio industrial preferentemente español. Como último recurso estaría recurrir a fondos de inversión que puedan asumir la deuda con el fin prioritario de estabilizar la situación financiera de la empresa.

La carta de presentación de Abengoa ha sido impecable hasta ahora, ya que se dedica a aplicar soluciones tecnológicas innovadoras para el desarrollo sostenible en los sectores de energía y medio ambiente, generando electricidad a partir de recursos renovables, transformando biomasa en biocombustibles o produciendo agua potable a partir del agua de mar, articulando su negocio en torno a tres actividades: ingeniería y construcción; infraestructuras de tipo concesional; y producción industrial.

Su volumen de ventas el pasado 2014 fue de 7.151 millones de euros, un 1% menos que en el año anterior (7.245 millones). Posee un total de 24.306 empleados por todo el mundo, 125 millones de beneficio neto y un 88% de las ventas fuera de España. Actualmente, desarrolla su actividad en más de 80 países y cuenta con oficinas locales en una treintena larga de ellos.

Otros datos técnicos que también aportan a su historial son: 6.900 GWh de energía generados, 4.474 MW de potencia total instalada y en construcción en plantas de generación eléctrica, 118 Mm3 de agua desalada, 15 plantas de producción de biocombustibles y 5.100 kilómetros de líneas de transmisión en operación.

En el apartado de I+D y tecnologías, Abengoa ha invertido 598 millones de euros invertidos en 2014 (426 en 2013), 312 patentes solicitadas (de las cuales ya han sido concedidas 146) y un equipo de 882 personas dedicadas a I+D e innovación, lideradas por Abengoa Research. En su base de resaltan los 1.503 MW energía solar, 350 MW de cogeneración, 600.000 m3/día y 3.175 ML de etanol.

La multinacional sevillana está comandada desde mayo por Santiago Seaje, que sustituyó a Manuel Sánchez Ortega tras su dimisión. También el presidente ejecutivo de la compañía y heredero de uno de los fundadores, Felipe Benjumea, dimitió el pasado septiembre para dejar el paso libre a la ampliación de capital que finalmente no llega. Eso sí, se mantiene como asesor de la empresa y con el cargo de presidente de honor tras garantizarse una indemnización de 11,5 millones de euros.

Si el grupo vasco de componentes de automoción Gestamp hubiera entrado como principal accionista de Abengoa con el 28% se hubiera situado por delante del 20% que ostenta la familia Benjumea, que llegó a tener el 55% de la compañía en sus manos.

 

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