40 años para reparar una deuda con la historia

el-rey-y-franco-ii-web

Pasados 40 años, no debemos nunca olvidar un hecho incuestionable: murió en la cama, rodeado de los suyos, llorado por millones de ciudadanos y ejerciendo un vil poder omnipresente durante casi cuatro décadas, dejándolo todo atado, o casi. Y mientras tanto, miles y miles de españoles siguen ocultos bajo las cunetas y en fosas comunes improvisadas. Una herida que no se puede olvidar porque nunca cicatrizó como hubiera sido deseable. El olvido no es el perdón ni calma el dolor causado a la memoria de miles y miles de familias que sufrieron el horror en su seno y aún hoy, en pleno siglo veintiuno, claman por una reparación que no llega, sea de izquierdas, de centro o de derecha el partido que gobierne democráticamente. ¿Merecen ese desprecio tanto y tantos ciudadanos que solo reclaman lo que les corresponde: una reparación histórica a un daño causado por la barbarie de un dictador y sus secuaces?

Pasados 40 años de aquel fallecimiento entubado hasta la médula, la pregunta sigue en el aire y más actual que nunca: ¿qué hacíamos mientras tanto los españoles además de sufrir resignados con miedo los avatares de un ser abyecto que sometió a todo un país bajo la tiranía de la grisura y la moral nacionalcatólica a todos? ¿qué hicimos todos para evitar que una dictadura tan brutal permaneciera a flote durante nada más y nada menos que 35 años después de una cruel guerra civil? Muerto el sátrapa, la rabia no quedó enterrada y aún hoy, 40 años después, la ira permanece soterrada y saca sus fauces de vez en cuando a

Etiquetas:

Añadir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *